¿Merece València ser Capital Europea de la Innovación?

València (España) merece ser Capital Europea de la Innovación porque entiende la innovación como un viaje colectivo, donde todos los sectores tienen cabida, que mejorará la vida de las personas y les enseñará el valor social de la innovación. 

La mediterránea ciudad de València (España) sueña con ser más saludable, sostenible, compartida y emprendedora. Y lo mejor de todo es que esos sueños pueden hacerse realidad en menos de una década con la estrategia de innovación Missions València 2030. Una estrategia que la ha encumbrado hasta la final de la Capital Europea de la Innovación 2020, siendo la única ciudad española seleccionada.

El pasado 4 de agosto se conocieron las 12 ciudades finalistas. Pero, ¿es mejor València que las otras candidatas? ¿Merece el reconocimiento más que otra ciudad? ¿Qué tiene de especial esta ciudad conocida mundialmente por sus Fallas y por ser tierra del plato más internacional del planeta: la paella?

La ciudad de València ha sido nominada por su estrategia de innovación Missions València 2030 que fue presentada el pasado mes de junio por la Delegación de Innovación del Ayuntamiento de València y el centro de innovación Las Naves. Una estrategia que resume la esencia de la innovación que tiene previsto impulsar la ciudad en la próxima década con el símil de la misión que llevó al hombre a la Luna. Un solo objetivo de todo un país que impactó en multitud de sectores: desde el aeroespacial, al textil con el diseño de los trajes que llevaban los astronautas, o el alimentario, gracias al cual pudieron comer en el espacio. 

Lo mismo pretende València con sus Missions València 2030. Que sus misiones, provenientes de cualquier disciplina (incluidas las Humanidades), ayuden a desarrollar diferentes sectores y sobre todo que tengan un objetivo común: mejorar la vida de las personas y conseguir una ciudad que sea más saludable, sostenible, compartida y emprendedora. De esta manera València será la primera ciudad europea en poner en marcha la innovación orientada a misiones tal y como incluye la Unión Europea en su programa Horizonte 2021-27. 

Por otra parte, València merece la capitalidad europea de la innovación porque entiende la innovación como un viaje colectivo, más que un destino individual. De todas las personas, que no deje a nadie fuera ni atrás. Que cuente con el sector público pero también con el privado y sus empresas, las Universidades y centros de investigación, y la sociedad civil. Un reflejo de lo que se ha vivido estos últimos meses en el salón de plenos del Ayuntamiento, ya que València es la primera ciudad europea que aprueba con un amplio consenso político y social (con el apoyo de la oposición mayoritaria) un modelo de co-gobernanza y una forma de hacer e impulsar la innovación.

Y, por último, València lo merece porque quiere ayudar a la gente a entender el valor social de la innovación y cómo impacta realmente en sus vidas. En su día a día. Solo conociéndolo serán capaces de valorar que la innovación está detrás de una ciudad más resiliente para hacer frente a futuras crisis y detrás de ideas que podrían convertirse en misiones para los próximos 10 años y que nos podría llevar, por ejemplo, a reducir un 20% la desigualdad de salud entre los barrios, o reducir en un 90% la soledad no deseada, o acabar con el 50% de casos de obesidad infantil, o eliminar el 90% de los plásticos y microplásticos de sus playas, o que València sea una ciudad neutra capaz de absorber el 100% de las emisiones de CO2 que genera, o aumentar el 50% el emprendimiento innovador femenino y el de personas mayores de 45 años. Misiones que aún no han sido elegidas y que conoceremos a partir de este otoño.

La estrategia Missions València 2030 tiene ya un impulso natural que es difícil de detener porque la ciudad lleva años de transformaciones, que dejan huella para siempre. Como el incremento de los carriles bicis y la disminución de las emisiones de CO2, los espacios en la vía pública que se han ganado para la ciudadanía con la peatonalización de plazas y la creación de jardines, la digitalización plena de servicios incrementando el número de puntos wifi gratuitos, el crecimiento de un ecosistema emprendedor a un ritmo de 100 startups por año, el incremento de presupuesto  municipal en ayudas sociales o de las inversiones en energías verdes utilizadas por la Administración.

Además, el Ayuntamiento de València tiene una larga experiencia en financiación europea e hizo una puesta decidida por ese espíritu europeista con la creación de la Oficina de Proyectos Europeos como unidad especializada en el apoyo a la captación, gestión y explotación de proyectos de interés local con fondos europeos. Actualmente esta oficina orienta su actuación a las prioridades marcadas por las Missions València 2030, con el fin de que la I+D+i llegue a todas y cada una de las personas.

El impacto de la crisis sanitaria que ha lastrado la economía de muchos países no ha hecho más que afianzar ese nuevo modelo de innovación que propone Missions València 2030. Con distanciamiento físico pero cercanía emocional, con medidas de prevención y con priorización de inversiones sanitarias, ambientales, educativas y de empleo, tal y como demanda la Unión Europea.

A València le sobran los motivos. Y más cuando detrás tiene a una sociedad que lleva años a la vanguardia en muchos ámbitos y sectores del conocimiento, que cuenta con las mejores universidades de España, que es un referente internacional en alimentación sostenible con el Centro Mundial de València para la Alimentación Urbana Sostenible de la FAO, que presume de 4 Patrimonios de la Humanidad que la hacen ser conocida en todo el mundo, que tiene un ecosistema innovador y tecnológico con un crecimiento exponencial, que es uno de los mejores destinos Erasmus de Europa y ganadora del premio al mejor programa de atracción de talentos de la Comisión Europea, y que será Capital Mundial del Diseño en 2022. 

A finales de septiembre sabremos si finalmente València es la Capital Europea de la Innovación 2020.  Las Missions València han comenzado a andar para hacer de València una ciudad más saludable, sostenible, compartida y emprendedora. Ese viaje lo merece. València lo merece. El destino lo merece.